Cincopa Gallery

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domingo, 14 de diciembre de 2014

Cuarto de hotel por Sandra Ávila

Fotografía. Sandra Ávila

Después de la cirugía de miopía me hospedé en un hotel cerca de la clínica. Llamé a la recepción y solicité un jugo y un tostado. Me cambié mientras me duraba el efecto de la anestesia. La luz de la habitación me enceguecía, cerré todo. Me quedé a oscuras como Drácula. Después de comer me acosté, considero que me dormí inmediatamente. Me desperté al oír unos vigorosos alaridos de una mujer que se hospedaba en la habitación contigua, sus gemidos acompañados de fuertes estampidas de la cama contra la pared. Yo creo que ella creía que era el último día de su vida. Era obvio que era una de esas tardes se sexo bruto, cabe la posibilidad de que la hembra haya capturado a su presa, su macho semental para quedar preñada, o tal vez, y, pensándolo mejor eran dos amantes que se estaban matando a escondidas. El bombeo de mi corazón en el ojo. La cabeza se me partía en dos.

Fotografía. Sandra Ávila

LECTURA FOTO


Leer te nutre el alma y te abre la mente.

Tiempos


Anoche le hice el amor como nunca.


Él me regalo esos besos tan ricos como antes.

Me regale entera para siempre

Mi cuerpo se volvió mariposa como a veces

Vibró mi alma.

Jugamos a un juego

Tome su corazón. 




 

sábado, 13 de diciembre de 2014

El escape obra de teatro de Elías Pedernera

Sandra Ávila

Sandra Ávila

Sandra Ávila

Sandra Ávila

Sandra Ávila
El gallego era un viejo que me alquilaba una pieza, ahí, cerca de la calle Garay. Había llegado cargada de bolsos, una noche de septiembre, muy tarde, y desde entonces siempre estuve al día con el pago del alquiler. El cuartito se hallaba en el primer piso. Disponía de una mesa, una silla, una cama, un placar de dos puertas y eso era todo. Lo suficiente para sobrevivir. La escalera era de madera y la madera de los peldaños crujía al apoyar cada pie; era obvio que uno no podía escabullirse. Por más que intentara subir en puntas de pie, siempre había un ruido; la madera avisaba. El veterano tenía paciencia. Si algo había que a él le sobrara, aparte de sus años, era el tiempo, así que cada vez que alguien le debía dinero del alquiler, lo esperaba afuera, como un cazador, hasta cualquier hora. Lo comprobé yo misma en cuanto me atrasé unos días. Desde los primeros días me decidí a llegar tarde adrede, para probar. Al segundo día decidí llegar más tarde que en la primera noche, pero él permanecía en la puerta, la tercera, la cuarta, la quinta y las siguientes noches siempre me estaba esperando en la puerta, no importaba a qué hora llegara, me lo encontraba siempre ahí, firme como un centinela, desabrido, antipático, rígido... (continúa)

Elías Pedernera (Prof. de teatro)Tuvo la genial idea de hacer una increíble adaptación de un relato que pertenece a mi primer libro de Relatos Cuentos Urbanos. El sensacional estreno fue el sábado 30 de noviembre  en la Escuela N| 1 y se lleno de gente. Los actores de entre 11 y 13 años estuvieron de maravilla. Siempre me imagine una obra  en el cine o en en los tablones y esta vez se dio.

Algunos Sofocados

Tuvo una buena aceptación esta selección de cuentos, estoy muy contenta.He logrado hacer leer hasta el más alérgico a los libros. Me causa gracias y felicidad que me miran y se ríen, y me quedo pensando de que relato se estará acordando .... La gente me encuentra en el supermercado y me felicitan de todas maneras
Vean las fotos amigos, hasta he vendido un libro en el bondi jajjajaj. He mandado libro a Santa Fe y a Chaco.En pocos días el libro estará viajando a Madrid... ¡¡Yupi !!