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Mostrando entradas de septiembre, 2012

CUENTO.El vendedor de ilusiones.-Sandra Ávila

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Estamos desayunado en el parador frente a la Plaza de Mayo acá se desayuna por dos pesos, una media luna y un cortado, hay mucho humo de cigarrillo, también es cierto que a este parador vienen muchos chantas, ¡cuidado! hoy arrancamos tarde. Ya son casi las 10:00 am, nuestros compañeros se dividieron en grupo mientras bajaban las escaleras, a esta hora seguro llegaron a la zona e trabajo. Todavía nuestra moneda sirve, el país está mal pero hay trabajo, esta empresa llego hace poco a Buenos Aires, tienen planes de expandirse en todas las provincias, hoy un peso es un dólar. Este año me toca votar, ninguno me convence demasiado pero me agrada esa idea de que se limpie el riachuelo, asique me quedo con la vieja. Nosotros hoy somos 4 luego seremos dos grupos de dos. Ellos empezaran de la avenida para el otro lado, casa por casa, negocio por negocio, trataran de lograr una venta a cada persona que se crucen en la calle, nosotros lo mismo pero de la avenida para el otro lado, tenemos que a…

Otro de ficción

Estoy sentada en esta silla incomoda que no es para computadora, sino una silla del comedor, es dura , es incómoda, estoy esperando que mi bandeja de entrada señale un mensaje, un mensaje pero nada, creó que nadie tiene nada que decirme, en Facebook hay escritores que hablan en códigos y no entiendo nada. Es mejor quedarse callada que decir cualquier estupidez. Tengo dos mil amigos de los cuales 105 están conectados, ninguno me dice nada, a veces encuentro conectada a María o a Miriam y le paso chistes por la ventanita del chat, chistes de gallegos , chistes que copio y pego de páginas que encuentro cuando busco en Google “tristes de gallegos ” la gente se agrede e insulta demasiado, otros, publican fotos de mujeres en pelotas y con enormes tetas operadas, a mí no me interesa ,tampoco me gusta la idea de hacer debates sobre política o religión, si , cada tanto digo que soy atea para apaciguar cualquier conflicto. Una vez un pastor de una iglesia me apoyo su mano en mi cabeza y rezo,…

Cuento corto.Sólo fue un sueño. Sandra Ávila

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Estuve allí en el viejo bar, llegue temprano porque quería organizar mis papeles y mis carpetas. El camarero me trajo un café, y 30 minutos más tarde llegó Él. Debo confesar que nada de esto fue real, sólo fue un sueño. Llegó con un par de libros en la mano. Yo le lleve el libro que había comprado en calle 44 de la antigua librería, un libro en Inglés sobre LSD de Aldous Huxley, lo compre con seguridad pensaba que esto podría ser interesante para él, en un momento tuve la tentación y me pareció el libro para mí, pero lo pedí para regalo, sólo necesitaba saber si él estaría contento. Llego un poco tarde, pero esa tarde tuve tiempo para esperar. Se disculpó porque había perdido las llaves. Estaba bien afeitado, con el pelo mucho más corto. Estaba seguro de que la última vez que yo lo había visto había sido con un anillo de oro en su mano izquierda, pero esta vez no lo tenía. Era extraño, pero en el sueño Él y yo hablamos sólo en Inglés. Cuando me desperté me pareció un extraño sueño. So…

La mujer que dudaba demasiado