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sábado, 14 de enero de 2012

Los lectores quieren saber...

Sandra Ávila por Sandra Ávila
¿En qué te inspiras para escribir tus historias?Sobre todo soy una gran observadora de lo cotidiano. Me inspiro en algunas historias propias pero que sufren una importante modificación de lo acontecido, historias ajenas e historias de amigos de amigos pero sobre todo me gustaría remarcar que disfruto de agregar una pizca de exageración, muchas en su mayoría son ficción.

¿Cómo fueron tus inicios en la literatura?Ser una persona solitaria desde pequeña me favoreció sin dudas, porque me gustaba escribir y conectarme conmigo misma, en la etapa de adolescente empecé a escribir poesías y siendo un poco más grande empecé a relatar historias, recuerdo que me entere que un amigo se había suicidado jugando a la ruleta rusa entonces imagine como había sucedido la desventura y escribí “Tres gatillos y un disparo”.

¿Qué estas escribiendo ahora?Siempre estoy escribiendo historias, hace poco termine de escribir un documental, pero no está dentro de lo que es la literatura sino e s más bien la secuencia de la vida de una persona enferma relatada en diario. Estoy escribiendo una novela que espero poder terminarla este año basada en los años 50’, todavía está en pleno proceso, va lento pero va tomando forma de a poco.

¿Cómo fue tu formación académica?El año pasado tome clases con Claudia Espinosa. Dos años de lenguaje de Señas para sordos e hipoacusicos. Estoy estudiando ingles me falta un examen para el Elt.

¿Cuándo se viene la publicación de tu libro?Por ahora nada, los lectores pueden leerme en Voces etéreas de nocturna escribanía, Manifestaciones de un corazón mojado, y entrevistas en Libros nocturnidad y alevosía, pero colaboro en varias páginas, siempre me convocan.

¿Quién es dios?Es el héroe de una antigua obra.

¿Qué estás leyendo?El libro “Me lo tenía merecido de Pepe Eliaschev”, también me gusta navegar en la red y encontrar autores de microrrelatos o relatos de lectura veloz, porque mi tiempo es oro.Vale destacar que hay relatos largos que merecen ser leídos.

¿Cómo es el proceso que sufren tus relatos?Mis relatos generalmente los voy armando en mi cabeza y cuando tengo la idea totalmente creada lo llevo al papel, mejor dicho a la computadora, por lo general no sufren muchas transformaciones, me gusta la idea de escribir historias y que el lector imagine su propio final.

¿Porque escribís?Me gusta entretener a mis amigos lectores con historia raras, un poco dramáticas un poco cómicas, aun no he encontrado un escritor/ra que relate historia tan urbanas.

¿Te gustaría escribir un libro con otro autor? ¿Con quién?Me encantararía no descarto esa posibilidad, solo sería cuestión de ponernos de acuerdo, ceder un poco y aceptar las reglas de otro.Con cualquier escritor que manifieste dicha idea.

jueves, 12 de enero de 2012

Cuento. Made in Taiwán. Sandra Ávila

Me había presentado temprano a una entrevista, estaba desilusionada porque había rebotado en muchas, y había gastado el poco dinero que me quedaba, más el dinero que había pedido prestado para salir a buscar trabajo, la fila de postulantes era larguísima, muchos de ellos salían a fuera con cajas, cosa que en ese momento pase por alto. La sala de espera que funcionaba también como oficina estaba completa. Porque estaba allí, no lo sé, el aviso del diario no especificaba muy bien. Solo sé que tendría una entrevista. Se escuchaba bastante barullo, por momentos sospeche que el jefe no estaba y adentro estaban de farra, supuse que se trataba de una secta, por la forma en que gritaban, saltaban y se escuchaban cánticos, algunas personas que también esperaban en la sala para ser entrevistadas salían despavoridos al escuchar el griterío, yo me quede, ya estaba allí, si ellos se van más posibilidades tengo de ocupar el puesto- pensé. Estaba por leer una revista y me llamaron, después de la entrevista con unos empresarios mexicanos pase a otra sala un poco más grande donde un muchacho morocho vestido de traje con un extraño acento me solicito que lo acompañase, salimos con unas cajas grandes y nos dirigimos a el ascensor, enseguida saco unas hojas de coca del bolsillo y empezó a masticar, tenia los dientes verdes ¿a dónde vamos? Estamos haciendo estudio un de mercado por la zona, me dijo que era mexicano, después supe que era mentira-salimos a la calle y muchos de ellos aún estaban intentando convencer a otros del entrenamiento, lo acompañe solo debía observar, me pareció extraño pero pensé que esa sería mi forma de aprender, dos horas más tardes yo también estaba vendiendo productos Made in Taiwán a cualquier individuo que se me cruzada por la calle. El sistema de venta americano no tenia fallas, se basaba en visitar la mayor cantidad de personas, revertir la negativa porque decían el no ya lo teníamos y con ese sistema inteligente podíamos vender piedras ,sonrisa en la cara, contacto visual. Comprobé que era cierto, la gente con la que me cruzaba en la calle le hacia el speech y la estadística: diez de cada ocho me compraba, creo que todavía algo de dinero la gente tenía, todavía no había llegado la crisis, a pesar de que esos productos truchos podían adquirirse en los negocios de todo por dos pesos, la gente era macanuda y nos compraba. A las seis de la tarde estábamos otra vez de vuelta rindiendo cuentas con la recepcionista que esta vez hacia de despachante y nos cobraba los productos. Una vez un policía de civil me detuvo en Barracas porque no tenía las boletas, me llevaron a la comisaria, pero esa es otra historia.


Imágen de esta entrada Isidoro Reta Duarte http://www.isidoroilustraciones.blogspot.com.ar/