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Mostrando entradas de septiembre, 2010

Poesía 1- Santiago Ocampos

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Del cielo cae la lluvia, la siesta,

extenuada, amorosa,

con la piel tensa, frágil, empapada

la ira también resbala como si todavía

fuera sabrosa la idea de amanecer

porque con la lluvia amanecen las sombras

físicas de la rima, como cae la lluvia pareciera

caer el verso, la palabra que es saliva tibia

para el tacto que recorre la extensión

del alma hasta el cariño frío de los héroes

y es de tu cuerpo que cae la lluvia, la luz

ancha de las fronteras que riman con el ocaso

y las orillas de la tierra se asemejan a las

alas de la mariposa, a las alas de la primavera

que pesa en los hombros al pronunciar la tarde

entera, frágil, como si contaran los días

las gaviotas que caen por la sombra de tu espalda,

que abrigan la sonrisa pálida que guardan

las lunas de marea baja, en época de trigo,

de leche, de tocar por debajo del mapa la

soledad, el mundo por las

yemas de tus dedos rozan el mío, el individual,

el que va cercando tus capitales, el que va avanzando,

el que abre la ropa, el hombre que abre la ropa

que acaba …

Emma zunz-Jorge Luis Borges

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El catorce de enero de 1922, EmmaZunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguánuna carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal FeinoFain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.

Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto contínuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin. Recogió el…

Ruinas circulares- Jorge Luis Borges

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Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. Ese redondel es un templo que devoraron los incendios antiguos, que la selva palúdica ha profanado y cuyo dios no recibe honor de los hombres. El forastero se tendió bajo el pedestal. Lo despertó el sol alto. Comprobó sin asombro que las heridas habían cicatrizado; cerró los ojos pálidos y durmió, no po…

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Tú que secaste mis lágrimas
con el dolor de tus venas
Tú que desafiaste al destino
tú que declaraste la guerra al futuro

tú que has revertido la adversidad
que supo presentarte la vida

tú,que has sufrido
en tempestades soledades
tú que ningún día has cesado de orar a Dios
recorriendo oscuros caminos

Has sabido sobrevivir
al odio
a la envidia
a pesar que el MIEDO
te carcomía el desgano

¿No se como, pero has sabido
mantenerte de pie?

has aprendido a ser:
padre,hijo,amigo,esposo.

has sabido amarme
a pesar de mis errores
me has sabido escuchar
en mis días más LLUVIOSOS

Aquí estan tus recuerdos-Olga Orozco

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Aquí están tus recuerdos...

Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.

Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.

-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.

¿Por qué habrás de volver acomp…

Sí tú me olvidas-Neruda

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Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.




Poema…

¿Dónde?

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¿Dónde?

¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
¿En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbre?
¿Asomado a la angustia,
al engaño,
a lo verde?...
No estaba junto al llanto,
junto a lo despiadado,
por encima del asco,
adherido a la ausencia,
mezclado a la ceniza,
al horror,
al delirio.
No estaba con mi sombra,
no estaba con mis gestos,
más allá de las normas,
más allá del misterio,
en el fondo del sueño,
del eco,
del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.
Oliverio Girondo

Las principales vías hacia el futuro

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Imagenes tomadas de la web
Foto der.Bdebaca

Foto izq. Manuela( blanco y negro)






Karl Gampemider

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Poesía en audio

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Audio de Perras Negras

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Cuento "Los álamos de otoño"

http://www.hartares.com/perrasnegras/?page_id=23

Progrma Nº 26 - 21/08/2010


Voces etéreas de nocturna escribanía

Voces etéreas de nocturna escribanía: Los álamos de otoño