Relato.Cinco mil australes





Yo estaba adentro dándole de comer la papilla al bebé cuando escuche golpear las manos desde la calle. Nadie toca el timbre creó que esta muy escondido. Me asome por la ventana y vi que era el hombre que trabaja en el campo de al lado, un hombre demacrado, con la ropa bastante maltratada que siempre sabe venir pero da la casualidad que cuando mi esposo no esta. Así que tome al bebé en brazos y salí.
¿Doña tiene cinco mil australes?-dijo el hombre, asomado a los barrotes de la reja de hierro.
Abrí la reja lo hice pasar, el sujeto tímidamente entro, hacia calor le convidé una bebida de la heladera, le ofrecí asiento, el hombre temblaba no se si de hambre o por falta de vino .Busque el dinero de la mesa de luz y le dí cinco pesos. Aunque el se refería a cinco mil australes moneda vieja.
Dígale a su esposo que me pase a buscar para alambrar el campo o encerrar animales cuando quiera. Dijo el hombre que salía caminado con una paquete debajo del brazo con hojas de diario.








Este hombre venia todas las semanas por que sabia que los cinco mil australes nunca se lo íbamos a negar. Y una mañana salí a comprar al supermercado y cuando doble la esquina vi a un hombre esperando debajo del paraíso. Enseguida me di cuenta que me estaba esperando para pedirme dinero. Yo había comprado más que lo que había anotado en la lista y había gastado hasta la última moneda. Así que al llegar a casa el buen hombre quiso cargar la beba lo cual me negué y le dí las bolsas, el hombre me dijo:doña, ando buscando a su marido...
Si el viajo a Buenos Aires no se a que hora va a regresar
Asíque se ánimo a solicitarme los cinco mil australes .Lo cual yo no tenia .así que abrí la heladera y con el pan francés que había comprado le prepare un sándwich al que le agregue jamón, queso y un tomate que andaba dando vuelta en la heladera hace días... el tipo estaba sentado comió tranquilo pero note que su pulso temblaba mientras tomaba gaseosa y se devoraba el sándwich. le prepare una sopa instantánea. Que luego tomó.
Recuerdo que una noche llego a casa a pedir los cinco mil australes pero no se los dí .Y le prepare un tazón de café con leche, pan con manteca y dulce de leche. Yo ese día tenia las alacenas vacías al igual que la heladera mi esposo había ido hacer las compras pero yo sabia que tardaría un poco en regresar.
El buen hombre repetía: ¡Doña Ud. es tan buena!
En otra ocasión sólo se acerco a pedir un huevo y una papa. Llevaba un bidón de cinco litros de kerosene conjeturé que el mismo prepararía algo en su casa, ese día no solo le di una bolsa de 5ks de papas, una docena de huevos .Ese día le di una bolsa con camisas y pantalones y también una campera que a mi marido no le abrochaban .El hombre se fue con las camisas la bolsada de papas y los huevos. La semana siguiente no apareció, ni la siguiente, ni la otra. Esa había sido la última vez que fue a casa.
Después me contó mi esposo que a el pobre viejo lo habían encontrado muerto en el vagón de tren donde el vivía. Lo habían encontrado muerto en la cama.


Fotos de la web.

Comentarios

Entradas populares