Los músicos De. Quique szlendak


Hola, buenas tardes. ¿comió bien?, ¿estaba rico el almuerzo?… bue, me alegro.
Lo cite tan imprevista mente a esta hora tan particular y siestera para poder refutar los duros comentarios que tuvo usted la semana pasada en un berreta y grasiento semanario; comentarios que iban destinados a los músicos.
¿¿Como tiene usted el tupe de hablar de tan maravillosos seres en esa forma????..... es cierto que tal vez los músicos sean vagos, si, se lo concedo, al igual que decir que son si no, los seres mas pedantes y ególatras de la sociedad toda, seres que viven vana gloriándose de su destreza para coordinar el movimiento de sus deditos. Muy probable puede resultar que sean también como usted dijo “drogados”, si caballero, empleo sus términos por que me indigna usted y su gesta destructiva para quienes con tanto desinterés y altruismo hacen de nuestros días un tiempo mágico. Y es eso directamente lo que me impulsa; el confrontar su hija putez con mis argumentos y mi fuerza…. Hasta con mis pedos hediondos lo combatiría, y aun herido de muerte me levantaría una y otra vez para atacarle con el último ápice de fuerza mediante un gargajo o algo así.
“Confrontare a este hijo de puta” me dije…. Y heme aquí. Dígame que seria de nosotros sin una banda de sonido como la radio “vale” para tener una discusión dominguera con la malhumorada esposa, o como llegaría la conciliación sin ser de la mano de un saurico hit de Duran Duran sonando en aspen. ¿Cuantos de nosotros estaríamos hoy acá, si nuestros padres a la de edad de la fiebre uterina no hubiesen bailado, pegadas sus pelvis, un “only you” de los platers? o la lambada, o “cachete con cachete” de los nunca ponderados Hermanos tucu tucu y sus magníficos.
Think about it.

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