Otro de ficción

Estoy sentada en esta silla incomoda que no es para computadora, sino una silla del comedor, es dura , es incómoda, estoy esperando que mi bandeja de entrada señale un mensaje, un mensaje pero nada, creó que nadie tiene nada que decirme, en Facebook hay escritores que hablan en códigos y no entiendo nada. Es mejor quedarse callada que decir cualquier estupidez. Tengo dos mil amigos de los cuales 105 están conectados, ninguno me dice nada, a veces encuentro conectada a María o a Miriam y le paso chistes por la ventanita del chat, chistes de gallegos , chistes que copio y pego de páginas que encuentro cuando busco en Google “tristes de gallegos ” la gente se agrede e insulta demasiado, otros, publican fotos de mujeres en pelotas y con enormes tetas operadas, a mí no me interesa ,tampoco me gusta la idea de hacer debates sobre política o religión, si , cada tanto digo que soy atea para apaciguar cualquier conflicto. Una vez un pastor de una iglesia me apoyo su mano en mi cabeza y rezo, él través de dios me iba a sanar la vista, yo pensé que él me iba a sanar así como Jesús curaba a los leprosos. Pero no paso nada y una noche de culto presencie la liberación del diablo en el cuerpo de un cristiano, los pecadores se revolcaban en el piso, parecía que tenían un ataque de epilepsia, pero ahora que lo pienso era más que eso, largaban espuma por la boca, como perros rabiosos. Yo soy atea pero cuando era pequeña mi abuela me llevaba a una iglesia evangelista cerca de su casa, donde el pastor prohibía que la mujer usara pantalón, y a los niños nos prohibían mirar a Los Simpson. A mí me parecía divertido asistir los viernes a la noche, era chica, hoy me molesta, me molesta bastante saber que le lavan el cerebro a la gente, y te sacan la poca plata que tenes, esos pastores que están fingiendo, ellos tiene escuela donde los entrenan para engañan a la gente, se llenan los bolsillos con el diezmo y después construyen esos enormes edificios, no me caen nada bien, yo que fui testigo de ancianos que caminaban sin la ayuda del bastón, los escuche hablar en lenguas de fuego atreves del espíritu santo. ¿Por qué dios sanaba a esos enfermos y no a mí? Estaban mintiendo estaban mintiendo –eso pensaba. Un dolor fuerte en el brazo izquierdo, ya sé que no es un infarto, es muscular, tome un analgésico pero nada. El dolor es insoportable pero sigo escribiendo, mientras escucho las canciones de Robert Smith sigo escribiendo, tratando de escribir algo potable, como dice mi amigo Sergio. Y cuando escucho esta banda que una de las que más me gustan recuerdo que siempre me cruzo en la calle a la mujer que se parece a Robert Smith, por el pelo, se pinta la jeta de rojo, pero es rubia, es gordita, y es graciosa, se hace un batido en el pelo y se lo fija con spray. Y pensar que en 87 cuando estuvo en la cancha de Ferro todo fue un tremendo caos, donde los de seguridad y los espectadores se enfrentaron duramente, hubo heridos,muchs quedaron afuera (Uy escribo The cure y el Word me corrige che cure, eso me da pie para hablar del Che argentino, el amigo de Fidel, pero eso será para otro libro que ya tengo empezado) Eso seguro pasa por mi cabeza por las dudas no se lo comento a nadie. Siempre tuve ese humor negro de comparar personas y decir este o aquel se parece a tal o a cual, cuando viajábamos con mi hermana en el micro tal para ir a Mataderos nos sentábamos en los asiento de atrás para hablar de la gente en voz baja. Mi esposo decía: te volves insoportable cuando haces eso, yo le digo es que no puedo evitarlo, no puedo! Y ese día que fuimos la clínica de Villa Crespo vi sentado en un barcito a un tipo que era igual igual a Charly García pero más gordito. Y mi esposo se dio vuelta enseguida porque quería verlo.

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